jueves, 22 de julio de 2010

ETA: MATAR ES GRATIS.



ATENTADO EN CASA CUARTEL DE BURGOS

Uno de tantos. Cualquier imagen sirve para recordarnos lo que hizo, hace y continuará haciendo ETA: Matar, asesinar, extorsionar.
Suponiendo que fuese cierto (que no lo es) : ¿A mi que me importa si unos cuantos de estos cobardes, miserables asesinos se arrepienten?, deben cumplir su condena y punto.
Rubalcaba indulta y otorga, en su bondad,  beneficios penitenciarios a estos canallas con las manos manchadas de sangre, a Rubalcaba si que le importan, y tanto que le importan...porque pretende sacar réditos políticos a su desvergonzada actuación.
 Rubalcaba , que debiera ser el garante de nuestra seguridad deja en la calle a estos matones. Desde ahora, ETA ya sabe que matar es gratis. Gracias Rubalcaba, gracias por beneficiarte a costa de la sangre de los inocentes; ellos no van a renacer, sus familiares los han perdido para siempre, a ellos y a su patria chica.
¿Debo entender que, si yo agarro una pipa y le meto un tiro entre ceja y caja a alguien que me moleste,  que no me guste..por ejemplo a un vecino coñazo...si yo hago eso y luego me arrepiento con el alma, me va usted a perdonar también?.
¡Y una porra!, yo no le daría rédito político alguno, el vecino tampoco..
¿Es usted consciente de lo que significa "apología del terrorismo"?. Pues según yo lo veo, eso es lo que usted acaba de hacer.
Lo repito, gracias Rubalcaba por su cobarde y despótica acción, ya sabemos que usted está a salvo...para qué dar más importancia a esta vil maniobra política.


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4 comentarios:

  1. Perfecta exposición.
    En cualquier país civilizado Rubalcaba estaría en la cárcel.

    http://rebuznometro.blogspot.com/2010/07/rubalcaba-por-la-boca-muere-el-pez.html

    Saludos.

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  2. - Apología del terrorismo.
    - Ningunear a los jueces y excederse en sus atribuciones.
    - Mentir: ni pidieron perdon, ni resarcieron y mucho menos se arrepintieron.
    - Ciscarse en varios artículos de La Constitución, no todos somos iguales ante La Ley.
    Esto es una república bananera totalitaria.

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  3. Como comentaba en el blog de Tellagorri,a las palabras de Rubalcaba sólo hay que añadirle lo manifestado por Eguiguren suplicando la legalización de Batasuna, para cerrar la ecuación y asentir sin lugar a dudas que lo que Mayor Oreja sospechaba y con él, muchos de nosotros es una realidad irrefutable: que Zapatero ha vuelto a las andadas y otra vez está sentado a la mesa con los asesinos de ETA poniendo de rodillas al Estado de Derecho, a la democracia y miccionándose (una vez más) en lo alto de las víctimas.

    Saludos,Candela.

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  4. Tienes razón Natalia, solo que España ya no es un Estado de Derecho, por desgracia.
    Yo prefiero pensar que es Rubalcaba (Sr. Hess de Rodríguez) el que se ha postrado de rodillas ante estos matones.
    Las víctimas hablarán, la sangre derramada no será en vano, no puede ser así.
    Honor, dignidad y justicia para las víctimas. Vaya por ellas este bonito poema de Lorca:

    ¡Que no quiero verla!

    Dile a la luna que venga,
    que no quiero ver la sangre
    de Ignacio sobre la arena.

    ¡Que no quiero verla!

    La luna de par en par.
    Caballo de nubes quietas,
    y la plaza gris del sueño
    con sauces en las barreras.

    ¡Que no quiero verla!

    Que mi recuerdo se quema.
    ¡Avisad a los jazmines
    con su blancura pequeña!

    ¡Que no quiero verla!
    La vaca del viejo mundo
    pasaba su triste lengua
    sobre un hocico de sangres
    derramadas en la arena,
    y los toros de Guisando,
    casi muerte y casi piedra,
    mugieron como dos siglos
    hartos de pisar la tierra.
    No.

    ¡Que no quiero verla!

    Por las gradas sube Ignacio
    con toda su muerte a cuestas.
    Buscaba el amanecer,
    y el amanecer no era.
    Busca su perfil seguro,
    y el sueño lo desorienta.
    Buscaba su hermoso cuerpo
    y encontró su sangre abierta.
    ¡No me digáis que la vea!
    No quiero sentir el chorro
    cada vez con menos fuerza;
    ese chorro que ilumina
    los tendidos y se vuelca
    sobre la pana y el cuero
    de muchedumbre sedienta.

    ¡Quién me grita que me asome!
    ¡No me digáis que la vea!

    No se cerraron sus ojos
    cuando vio los cuernos cerca,
    pero las madres terribles
    levantaron la cabeza.
    Y a través de las ganaderías,
    hubo un aire de voces secretas
    que gritaban a toros celestes
    mayorales de pálida niebla.
    No hubo príncipe en Sevilla
    que comparársele pueda,
    ni espada como su espada
    ni corazón tan de veras.
    Como un río de leones
    su maravillosa fuerza,
    y como un torso de mármol
    su dibujada prudencia.
    Aire de Roma andaluza
    le doraba la cabeza
    donde su risa era un nardo
    de sal y de inteligencia.
    ¡Qué gran torero en la plaza!
    ¡Qué buen serrano en la sierra!
    ¡Qué blando con las espigas!
    ¡Qué duro con las espuelas!
    ¡Qué tierno con el rocío!
    ¡Qué deslumbrante en la feria!
    ¡Qué tremendo con las últimas
    banderillas de tiniebla!

    Pero ya duerme sin fin.
    Ya los musgos y la hierba
    abren con dedos seguros
    la flor de su calavera.
    Y su sangre ya viene cantando:
    cantando por marismas y praderas,
    resbalando por cuernos ateridos,
    vacilando sin alma por la niebla,
    tropezando con miles de pezuñas
    como una larga, oscura, triste lengua,
    para formar un charco de agonía
    junto al Guadalquivir de las estrellas.
    ¡Oh blanco muro de España!
    ¡Oh negro toro de pena!
    ¡Oh sangre dura de Ignacio!
    ¡Oh ruiseñor de sus venas!
    No.
    ¡Que no quiero verla!
    Que no hay cáliz que la contenga,
    que no hay golondrinas que se la beban,
    no hay escarcha de luz que la enfríe,
    no hay canto ni diluvio de azucenas,
    no hay cristal que la cubra de plata.
    No.
    ¡¡Yo no quiero verla!!

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